Archive for 25 marzo 2006

Crónica Dos

25 marzo 2006

Llegados a este punto (segundo día de la tregua de ETA y decimotercero desde que escribí el último mensaje), la pregunta es evidente: Estas crónicas, ¿tendrán un carácter semanal, diario, mensual… quizá anual? Es más, ¿tendrán siquiera alguna periodicidad? La respuesta, también evidente, es “No lo sé”, pero mentiría si dijera eso. Lo cierto es que no solamente lo sé, sino que lo tengo clarísimo. El problema, queridos lectores, es que la irregularidad de estas crónicas viene dada por una serie de números tan compleja y tan absurda que solo puede existir en la mente de un aspirante a matemático, por lo que no puedo haceros partícipes de tal información. Tendréis que abrir este cuaderno sin saber si habrá cadenas de ceros y unos que vuestro ordenador os mostrará como palabras, o si simplemente estará la cadena de ceros que entendemos como página en blanco. Siento decepcionaros, pero es la única forma de que os llevéis una sorpresa como la que habéis sentido hoy al ver este segundo mensaje. Ya sabéis, “La rutina acaba con el amor”. Pasemos, pues, a nuestro segundo encuentro:

En estos últimos días hemos asistido a unas cuantas noticias que han llenado nuestros telediarios e incluso nuestras conversaciones. Algunas de ellas nos han hecho mirar hacia el pasado. Otras, nos hacen mirar al futuro, con esperanza o pesimismo. Por mi parte, he intentado seguir viendo este Planeta Mundo desde ese punto de vista tan alejado que lo que se ve es el Planeta Tierra.
Imaginad que estáis en esta mi nave espacial, desde donde podéis ver todo el Planeta Mundo, con sus zonas verdes, azules, amarillas y rojas separadas por líneas que llamamos fronteras. Imaginad que podéis ver a todos y cada uno de los seres humanos que lo habitan de un vistazo, sin tener que mirar de cerca y verlos de uno en uno o en grupos de 20. Vemos a los 6.000 millones de seres humanos en el mismo encuadre, yendo todos de un lado para otro, cada uno de ellos con su vida, sus preguntas y sus respuestas. Vemos que hay zonas de distintos colores, pero todas agrupadas en algo que llamamos África, donde sus habitantes mueren de hambre, de SIDA, en guerras de las que ni siquiera tenemos noticias… Vemos otro agrupamiento de zonas de distintos colores que llamamos América del Sur, en la que los niños no juegan a la guerra, sino que trabajan en ella, mientras sus mayores viven en la miseria, pero mantienen la esperanza de tiempos mejores. Más al norte llegamos a una zona de color azul que llamamos EEUU, que no voy a comentar por el momento, pero en esta zona de color azul vemos un punto negro y, a su lado, una palabra: “Houston”. Como seguimos manteniendo en nuestra visión a los 6.000 millones de habitantes, vemos que en ese punto llamado Houston, unos cuantos de ellos se mueven agitadamente y transportan a otro de ellos en una camilla. Ese “otro de ellos” es una persona que, en una zona amarilla que llamamos España, es conocida por el nombre de Rocío Jurado. Está muriéndose, y eso parece que preocupa a gran parte de estos individuos. Un poco más al este encontramos otra zona amarilla en la que todos los días mueren, cuando menos, entre 15 y 20 personas en una guerra que acabó hace 3 años. Muy cerca hay una zona que gracias a las leyes de la óptica vemos como verde, pero que en realidad es de color azul y amarillo a la vez. En ella, los habitantes de la zona azul quieren acabar con los de la zona amarilla para que el país no sea verde ni amarillo, sino solo azul y se llame Israel, mientras los de la zona amarilla hacen lo propio para que la zona sea solo amarilla y se llame Palestina.El viaje es interesante y nos quedan aún muchas zonas y acontecimientos. Por ejemplo, mientras en un punto del planeta contemplamos la muerte de un individuo llamado Milosevic, y unos cuantos humanos que llamamos políticos se lamentan de que muriera sin ser juzgado, en otro lugar bastante alejado podemos ver a un tal Pinochet desayunando y viendo la tele. Asimismo, mientras en una zona azul llamada Francia las condiciones de vida son tan penosas que los jóvenes tienen que rebelarse contra su gobierno para poder vislumbrar un futuro, en la zona amarilla colindante que antes llamamos España, los tiempos son de una bonanza tal que es el gobierno el que tiene que rebelarse contra los jóvenes para vislumbrar ese futuro.

A pesar de que me gustaría seguir en este viaje con vosotros, un ser extraño llamado Morfeo tira de mis párpados hacia abajo y por momentos consigue ser más fuerte que yo. Me resisto, pero intuyo que el final está cerca, de modo que voy a declarar una “tregua permanente” e irme a dormir. Muchos de los pocos que habéis llegado hasta aquí me lo agradeceréis.

Introducción y Crónica Uno

12 marzo 2006

Imaginad un grupo de 25 o 30 hormigas que vienen de diferentes direcciones y se reunen en un espacio de unos 15 centímetros cuadrados. Imaginad que durante 2 o 3 horas no se mueven de ese espacio, 25 o 30 hormigas quietas, excepto una que se mueve por entre las demás. Imaginad que, de repente, todas salen de ese espacio de 15 cm2 y empiezan a dar vueltas como locas por un espacio mayor, pongamos por ejemplo 100 cm2, pero a la media hora, vuelven todas al espacio inicial de 15 cm2 y quedan ahí quietas durante otras 2 o 3 horas. Imaginad que, al cabo de ese tiempo, vuelven a salir de ese espacio, pero esta vez se esparcen en todas direcciones, cada una por su lado.
Llegados a este punto, uno empezaría a pensar que las hormigas se han vuelto locas, pero no. En el Planeta Mundo, si cambiamos las hormigas por humanos, a eso le llamamos escuela o, en el mejor de los casos, trabajo.
Espero que con este ejemplo gráfico quede más claro qué es el Planeta Mundo, porque voy con mi primera crónica:

En el telediario de hoy han dicho que hay muchos matrimonios de conveniencia, esto es, españoles que se casan con extranjeros. Unos consiguen dinero y los otros los “papeles”. Al parecer esto es ilegal porque en el Planeta Mundo hay una especie de lineas que dividen los mapas de los atlas en zonas de distintos colores, que solemos llamar “países” y, si estás en una zona azul, no es tan fácil pasar a una verde. Como el asunto comienza a ser grave, se van a tomar cartas en el asunto. De momento, no han permitido la boda de unos cientos de parejas porque son “sospechosas”. ¿Cómo se sabe que son sospechosas? Pues por lo visto, si te vas a casar con una persona que es de una zona de distinto color, os meten en habitaciones separadas y os hacen preguntas del tipo “¿Dónde os conocisteis?”, “¿Cuántos hermanos tiene (el otro)?”, “¿Qué música le gusta?”. Así, si las versiones no coinciden, se supone que no se “aman”, que ese matrimonio es de conveniencia.
Idea genial, pero deberían aplicarla también a los millonarios de 80 años que se quieran casar con modelos de 22. Lo encierras y le preguntas: “¿Ella fuma?”. Fácil, ¿verdad? Pues con eso nos ahorrarían un montón de dolores de cabeza al resto de los humanos, por no hablar de la cantidad de modelos de 22 que estarían disponibles para personas que practican las matemáticas con su sueldo y los días del mes.

Primer Mensaje

12 marzo 2006

Pues nada, al final me he decidido a relatar las crónicas del Planeta Mundo.
¿Qué es el Planeta Mundo? Pues es lo que hay cuando uno se acerca demasiado al Planeta Tierra. Desde una nave espacial a cientos de kilómetros de la Tierra se ve una bola azul con manchas blancas que solemos llamar nubes, pero si nos acercamos a esa bola y la inspeccionamos más a fondo, descubrimos las carreteras, las ciudades, los Palacios de Congresos, las cadenas de televisión, los psicólogos, la prensa rosa y unas cuantas estupideces más. Eso es el Planeta Mundo.
Desde las páginas de este cuaderno, intentaré contar lo que ocurre en ese Planeta Mundo, pero mirándolo desde cientos de kilómetros de distancia, donde solo se ve el Planeta Tierra.
Sois todos bienvenidos.


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