Crónica Dos

Llegados a este punto (segundo día de la tregua de ETA y decimotercero desde que escribí el último mensaje), la pregunta es evidente: Estas crónicas, ¿tendrán un carácter semanal, diario, mensual… quizá anual? Es más, ¿tendrán siquiera alguna periodicidad? La respuesta, también evidente, es “No lo sé”, pero mentiría si dijera eso. Lo cierto es que no solamente lo sé, sino que lo tengo clarísimo. El problema, queridos lectores, es que la irregularidad de estas crónicas viene dada por una serie de números tan compleja y tan absurda que solo puede existir en la mente de un aspirante a matemático, por lo que no puedo haceros partícipes de tal información. Tendréis que abrir este cuaderno sin saber si habrá cadenas de ceros y unos que vuestro ordenador os mostrará como palabras, o si simplemente estará la cadena de ceros que entendemos como página en blanco. Siento decepcionaros, pero es la única forma de que os llevéis una sorpresa como la que habéis sentido hoy al ver este segundo mensaje. Ya sabéis, “La rutina acaba con el amor”. Pasemos, pues, a nuestro segundo encuentro:

En estos últimos días hemos asistido a unas cuantas noticias que han llenado nuestros telediarios e incluso nuestras conversaciones. Algunas de ellas nos han hecho mirar hacia el pasado. Otras, nos hacen mirar al futuro, con esperanza o pesimismo. Por mi parte, he intentado seguir viendo este Planeta Mundo desde ese punto de vista tan alejado que lo que se ve es el Planeta Tierra.
Imaginad que estáis en esta mi nave espacial, desde donde podéis ver todo el Planeta Mundo, con sus zonas verdes, azules, amarillas y rojas separadas por líneas que llamamos fronteras. Imaginad que podéis ver a todos y cada uno de los seres humanos que lo habitan de un vistazo, sin tener que mirar de cerca y verlos de uno en uno o en grupos de 20. Vemos a los 6.000 millones de seres humanos en el mismo encuadre, yendo todos de un lado para otro, cada uno de ellos con su vida, sus preguntas y sus respuestas. Vemos que hay zonas de distintos colores, pero todas agrupadas en algo que llamamos África, donde sus habitantes mueren de hambre, de SIDA, en guerras de las que ni siquiera tenemos noticias… Vemos otro agrupamiento de zonas de distintos colores que llamamos América del Sur, en la que los niños no juegan a la guerra, sino que trabajan en ella, mientras sus mayores viven en la miseria, pero mantienen la esperanza de tiempos mejores. Más al norte llegamos a una zona de color azul que llamamos EEUU, que no voy a comentar por el momento, pero en esta zona de color azul vemos un punto negro y, a su lado, una palabra: “Houston”. Como seguimos manteniendo en nuestra visión a los 6.000 millones de habitantes, vemos que en ese punto llamado Houston, unos cuantos de ellos se mueven agitadamente y transportan a otro de ellos en una camilla. Ese “otro de ellos” es una persona que, en una zona amarilla que llamamos España, es conocida por el nombre de Rocío Jurado. Está muriéndose, y eso parece que preocupa a gran parte de estos individuos. Un poco más al este encontramos otra zona amarilla en la que todos los días mueren, cuando menos, entre 15 y 20 personas en una guerra que acabó hace 3 años. Muy cerca hay una zona que gracias a las leyes de la óptica vemos como verde, pero que en realidad es de color azul y amarillo a la vez. En ella, los habitantes de la zona azul quieren acabar con los de la zona amarilla para que el país no sea verde ni amarillo, sino solo azul y se llame Israel, mientras los de la zona amarilla hacen lo propio para que la zona sea solo amarilla y se llame Palestina.El viaje es interesante y nos quedan aún muchas zonas y acontecimientos. Por ejemplo, mientras en un punto del planeta contemplamos la muerte de un individuo llamado Milosevic, y unos cuantos humanos que llamamos políticos se lamentan de que muriera sin ser juzgado, en otro lugar bastante alejado podemos ver a un tal Pinochet desayunando y viendo la tele. Asimismo, mientras en una zona azul llamada Francia las condiciones de vida son tan penosas que los jóvenes tienen que rebelarse contra su gobierno para poder vislumbrar un futuro, en la zona amarilla colindante que antes llamamos España, los tiempos son de una bonanza tal que es el gobierno el que tiene que rebelarse contra los jóvenes para vislumbrar ese futuro.

A pesar de que me gustaría seguir en este viaje con vosotros, un ser extraño llamado Morfeo tira de mis párpados hacia abajo y por momentos consigue ser más fuerte que yo. Me resisto, pero intuyo que el final está cerca, de modo que voy a declarar una “tregua permanente” e irme a dormir. Muchos de los pocos que habéis llegado hasta aquí me lo agradeceréis.

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Una respuesta to “Crónica Dos”

  1. Ana Says:

    estoy esperando a que continúes donde lo dejaste el … uohhhh… 25 de marzo, ya te vale… hasta los Kale Borroka han pasado de la tregua “permanente”

    espero que no tardes o tendré que ver la MTV.

    abrazos-oso, besos-vaca

    sigue nadando

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