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Crónica Diecisiete

6 abril 2007

El Mundo se va al traste. Es un Hecho.

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Crónica Dieciséis

2 abril 2007

Puede parecer un cuento, pero os aseguro que es una crónica.

Cuenta la leyenda que hace poco, poco tiempo, en un lugar muy, muy cercano, había un pueblo de 1000 habitantes al lado de un bosque con 1100 árboles. Cierto día, uno de estos habitantes solicitó permiso para cortar un árbol. Como se trataba solo de UNO, nadie vio nada malo y se le concedió el permiso. A los pocos días, otro vecino pidió lo mismo y también se le concedió. Después otro, y otro más, todos los vecinos fueron solicitando permiso para cortar un árbol. Como en cada caso se trataba solo de UNO, se concedieron todos los permisos. Así hasta que 999 habitantes habían solicitado y cortado un árbol cada uno, quedando así 101 árboles. Fue entonces cuando el habitante que no había cortado ningún árbol pidió permiso para cortar 50 árboles.

Podéis imaginar la reacción. “¿Estás loco?”, “¿Quieres dejaros sin bosque?”, “Eres un irresponsable”, “No sé como no se te cae la cara de vergüenza”, “¿Cómo te atreves a pedir eso?”, etc, etc.

Nadie sabe aún si le darán permiso o no. Podríamos pensar que no, pero quizá alguien se dé cuenta de que el daño ya está hecho y se lo den.

Mientras se resuelve el caso, estamos atentos a la evolución de las denuncias contra el programa “Cambio Radical”. Como sabéis, es un programa en el que te hacen la cirugía para ser más guapa (en femenino porque solo hay 2 hombres de los 18 seleccionados) y, según Antena3, más feliz. Mirad la publicidad:

radical.jpg

Esto es lo que ha sentado mal a muchas organizaciones, que se han puesto en pie de guerra porque un programa de la tele quiera asociar la felicidad de las mujeres con el aspecto físico, así como mostrar la cirugía estética como una solución, como si esa moto no nos la hubieran vendido ya hace tiempo. Hablo de años de anuncios diarios de Corporación Feoestética, tanto en televisión como en prensa (todos los días una página, podéis comprobarlo), concursos de Misses, actrices, cantantes, presentadoras de televisión que despiden para contratar a otra más joven, Rosa de España pre y post OT, series de televisión, películas, Betty la fea, sección de pequeñas-operaciones-que-tú-puedes-hacerte en el programa “Corazón de Primavera verano otoño invierno… y primavera”, y un largo etcétera (¿Sabíais que ha aumentando el número de operaciones de labioplastia por la moda del tanga?). Después de todo eso ya nos ha quedado bien claro que el éxito en el mundo actual depende en buena parte de la imagen. Vivimos en un mundo de apariencias, por muy triste que nos resulte.

Podéis hacer un sencillo experimento: Elegid unos 50 o 100 jóvenes al azar (donde queráis y cuando queráis), la mitad de cada sexo y contad cuántas chicas llevan gafas y cuántos chicos. Si la miopía afecta a hombres y mujeres por igual, no lo parece. Claro que se puede completar el experimento preguntando cuántos y cuántas llevan lentillas y la balanza se equilibrará.
Si queréis complicarlo más, podéis hacer directamente una encuesta sobre la importancia del aspecto físico, pero no con preguntas, claro (no sería nada fiable, todos responderían que “lo importante es el interior”, así, de carrerilla) sino un estudio de campo. Si no lo estáis ya, os asombraréis de la preocupación, sobre todo de los jóvenes, por su aspecto.

Quizá queramos negarnos, pero el “tengo que estar guapa para ligar” o “tengo que estar guapa para tener más amigas” se transforma en “tengo que estar guapa para que mi marido no me deje” o “tengo que estar guapa para poder ir a la playa con mis hijos”. Incluso en “Tengo que estar guapa para sentirme a gusto conmigo misma”. Modelos, azafatas, actrices, cantantes, toda la cultura que hemos creado (simplemente “Tengo que estar guapa”) ha sido ir cortando los árboles de uno en uno. Ahora que ya casi no queda bosque, Antena 3 quiere cortar 50 y nos escandalizamos.

Y no es que a mi me parezca bien el programita, sino que creo que ya es tarde para querer salvar el bosque impidiendo la tala de 50 árbolitos. Si de verdad queremos hacerlo, deberíamos dirigir nuestra mirada a los que cortan de uno en uno, al “uso” de azafatas y modelos publicitarios, a la imagen de una chica guapa cuando el anuncio es de un chicle y, lo más importante, ya no basta con salvar lo que queda de bosque: además hay que REPOBLARLO.


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