Crónica Dieciséis

Puede parecer un cuento, pero os aseguro que es una crónica.

Cuenta la leyenda que hace poco, poco tiempo, en un lugar muy, muy cercano, había un pueblo de 1000 habitantes al lado de un bosque con 1100 árboles. Cierto día, uno de estos habitantes solicitó permiso para cortar un árbol. Como se trataba solo de UNO, nadie vio nada malo y se le concedió el permiso. A los pocos días, otro vecino pidió lo mismo y también se le concedió. Después otro, y otro más, todos los vecinos fueron solicitando permiso para cortar un árbol. Como en cada caso se trataba solo de UNO, se concedieron todos los permisos. Así hasta que 999 habitantes habían solicitado y cortado un árbol cada uno, quedando así 101 árboles. Fue entonces cuando el habitante que no había cortado ningún árbol pidió permiso para cortar 50 árboles.

Podéis imaginar la reacción. “¿Estás loco?”, “¿Quieres dejaros sin bosque?”, “Eres un irresponsable”, “No sé como no se te cae la cara de vergüenza”, “¿Cómo te atreves a pedir eso?”, etc, etc.

Nadie sabe aún si le darán permiso o no. Podríamos pensar que no, pero quizá alguien se dé cuenta de que el daño ya está hecho y se lo den.

Mientras se resuelve el caso, estamos atentos a la evolución de las denuncias contra el programa “Cambio Radical”. Como sabéis, es un programa en el que te hacen la cirugía para ser más guapa (en femenino porque solo hay 2 hombres de los 18 seleccionados) y, según Antena3, más feliz. Mirad la publicidad:

radical.jpg

Esto es lo que ha sentado mal a muchas organizaciones, que se han puesto en pie de guerra porque un programa de la tele quiera asociar la felicidad de las mujeres con el aspecto físico, así como mostrar la cirugía estética como una solución, como si esa moto no nos la hubieran vendido ya hace tiempo. Hablo de años de anuncios diarios de Corporación Feoestética, tanto en televisión como en prensa (todos los días una página, podéis comprobarlo), concursos de Misses, actrices, cantantes, presentadoras de televisión que despiden para contratar a otra más joven, Rosa de España pre y post OT, series de televisión, películas, Betty la fea, sección de pequeñas-operaciones-que-tú-puedes-hacerte en el programa “Corazón de Primavera verano otoño invierno… y primavera”, y un largo etcétera (¿Sabíais que ha aumentando el número de operaciones de labioplastia por la moda del tanga?). Después de todo eso ya nos ha quedado bien claro que el éxito en el mundo actual depende en buena parte de la imagen. Vivimos en un mundo de apariencias, por muy triste que nos resulte.

Podéis hacer un sencillo experimento: Elegid unos 50 o 100 jóvenes al azar (donde queráis y cuando queráis), la mitad de cada sexo y contad cuántas chicas llevan gafas y cuántos chicos. Si la miopía afecta a hombres y mujeres por igual, no lo parece. Claro que se puede completar el experimento preguntando cuántos y cuántas llevan lentillas y la balanza se equilibrará.
Si queréis complicarlo más, podéis hacer directamente una encuesta sobre la importancia del aspecto físico, pero no con preguntas, claro (no sería nada fiable, todos responderían que “lo importante es el interior”, así, de carrerilla) sino un estudio de campo. Si no lo estáis ya, os asombraréis de la preocupación, sobre todo de los jóvenes, por su aspecto.

Quizá queramos negarnos, pero el “tengo que estar guapa para ligar” o “tengo que estar guapa para tener más amigas” se transforma en “tengo que estar guapa para que mi marido no me deje” o “tengo que estar guapa para poder ir a la playa con mis hijos”. Incluso en “Tengo que estar guapa para sentirme a gusto conmigo misma”. Modelos, azafatas, actrices, cantantes, toda la cultura que hemos creado (simplemente “Tengo que estar guapa”) ha sido ir cortando los árboles de uno en uno. Ahora que ya casi no queda bosque, Antena 3 quiere cortar 50 y nos escandalizamos.

Y no es que a mi me parezca bien el programita, sino que creo que ya es tarde para querer salvar el bosque impidiendo la tala de 50 árbolitos. Si de verdad queremos hacerlo, deberíamos dirigir nuestra mirada a los que cortan de uno en uno, al “uso” de azafatas y modelos publicitarios, a la imagen de una chica guapa cuando el anuncio es de un chicle y, lo más importante, ya no basta con salvar lo que queda de bosque: además hay que REPOBLARLO.

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14 comentarios to “Crónica Dieciséis”

  1. Caulfield Says:

    Bueno, como dices, es extraño que nadie haya comentado tu crónica, pero ya sabes, el mundo decae… yo tenía inicialmente intención de hacerlo, pero era repetir argumentos tuyos, la próxima vez déjanos algo a los demás, jeje. Suscribo todo lo que dices.

    El tema de la “belleza” es un tema complicado. Aquí hay que tener en cuenta la dualidad de las personas: uno se siente ser humano, superior al resto de seres vivos, pero a la vez debe vivir con el conocimiento de saber que en realidad es una especie animal más en la naturaleza.
    Todos sabemos que lo que importa es el interior, sí… lo externo sólo es apariencia (ahí habla la parte “humana” de la persona). Y aún así, ante un primer contacto con otra persona, en cierta manera ya la estamos juzgando consciente o inconscientemente a partir de su aspecto (ahí actúa la parte instintiva/animal… sobre todo si la otra persona es del sexo opuesto).
    Sabemos que aquello que nos parece bello reside básicamente en la simetría de las facciones (lo que indica salud), y en otros aspectos relacionados con la reproducción. Somos en gran parte esclavos de nuestros genes.

    Hasta ahí bien. El problema de nuestra sociedad es que se ha convertido en un culto a las apariencias: lo bello es bueno, algo a lo que hay que aspirar, y cuando uno es bello, todo lo demás va sobre ruedas; y lo mismo ocurre con lo “joven” y lo “viejo”. Sólo hay que dejarse llevar, como comentas, por el bombardeo constante en los medios de comunicación… a eso se le llama condicionamiento.

    Como dices, escandalizarnos a estas alturas por este tema es casi de risa. Que sigan cortando árboles, mientras los que mandan no se propongan en repoblar el bosque… hay demasiadas cosas por cambiar. Yo pienso que sólo existe un camino: la cultura (donde la ciencia debe tener un papel importante), y sobre todo el autoconocimiento.

    Pero me temo que esto no es como un PC, aquí no hay RESET que valga para comenzar a hacer las cosas bien. Volvemos al argumento que comentábamos en la crónica 17, hace falta un gran suceso que nos afecte a todos para unirnos y comenzar la repoblación del bosque.

    Saludos.

  2. da-beat Says:

    Ya lo dije en la Crónica Diecisiete, pero te lo digo aquí también. Lo del gran suceso que nos una lo veo chungo. Cuando veo un telediario y hablan algo del Cambio Climático… me parecen noticias propias de una película de ciencia-ficción (catastrofista, claro) y ya véis, ni nos inmutamos. Haced la prueba: cuando oigáis algo del Cambio Climático, pensad que no es el telediario, sino una película. Ya veréis que fácil resulta imaginarlo. O peor aún, pensad en una película que hayáis visto. Es lo mismo, pero nos lo están contando en el telediario, no es ficción.

    Quizá no somos conscientes de que ya estamos viviendo el futuro. Estamos en 2007. Incluso el año 2001 (Una odisea en el espacio) era el futuro. El año 2000 era el futuro. Y ahora los vivimos como si fueran el presente o el pasado. Quizá lingüisticamente el año 2007 sea el presente, pero si tenemos más de 25 años, deberíamos saber que en realidad es el futuro. Tenemos aparatitos de 100 gramos con los que podemos hablar (o incluso ver) a personas en el otro lado del mundo, tenemos Internet, hacemos muchas operaciones quirúrgicas sin “abrir”, solo con dos agujeritos para meter el catéter, tenemos una base espacial en la que vive gente… ¿qué pasa, que hasta que los coches no vuelen no nos vamos a dar cuenta de que ya hemos llegado?

    El Futuro es esto, y el Cambio Climático no es ciencia-ficción.

  3. Caulfield Says:

    Sí, lo del “gran suceso” yo también lo veo complicado, pero no veo otra alternativa.

    Claro, no nos inmutamos ante las noticias porque es como si fuera algo lejano, todavía no nos afecta en nuestra vida diaria. Pero ya lo hará.

  4. da-beat Says:

    Sí, cuando sea tarde.

  5. Manuel Says:

    Es cierto lo de los 50 árboles. La cultura de la imágen ha hecho de nuestras vidas una imagén de la incivilización( con permiso de Dorffles). Hemos dejado de ser civiles para convertirnos en imágenes “invicíviles” que imagino como una mezcla o enjendro de invisibles y civiles o lo que es lo mismo persona civiles invisibles, incivilizados.
    Ahora viene le GL (Gran Leñador) a rematar la faena. Ese abobinable cartel que reproduces del programa CAMBIO RADICAL bien podría llevar el siguiente contraeslogan: “Nos quitan la memoria y ahora nuestra cara y nuestra identidad ¿Qué nos darán a cambio?¿La felicidad?”
    y posible respuesta: “No, la felicidad no, sino una imagen, un espejismo de la felicidad.Tú felicidad.LLama ahora. Te atenderemos.”
    Maravillosa y sugerente cronica, Da-beat.
    Encantado de reencontrate, como te dije en lmi comentario a la crónica 17, nueva y condensadamente genial.

  6. da-beat Says:

    La alegría del reencuentro es mutua, Manuel.
    Me ha gustado tu frase “Hemos dejado de ser civiles para convertirnos en […] incivilizados”. Quizá sea ese el proximo paso de la Humanidad. Después de las Grandes Civilizaciones (babilónia, egipcia, griega, romana…) que hemos tenido a lo largo de la Historia, llega la Incivilización que, creo, es la Primera. Ya me imagino el año 4.000 (¿Llegaremos?):
    Consigue con tu periódico una colección imprescindible: “Grandes Incivilizaciones de la Historia”, desde los antiguos occidentales hasta nuestros días. 20 tomos con hologramas a todo color y 20 GVD’s de realidad virtual con los que podrás vivir los peores acontecimientos y las grandes injusticias. Actualizada al 1-1-4000.

  7. Manuel Says:

    Retortijones. Insomnio. Me he desvelado. Malas horas.TRasteando por los blogs he visto tu comentario. Hay otro coleccionable que no puedes perderte: Gran Histeria de las Civilizaciones.
    Como no duermo cojo un libro :Casualidad: Un Mundo Feliz. Huxley. Un clásico de la realidad-ficción.Lo abro al azar. Página 127. Leo:
    “Las dinamos jadeaban en el sótano, los ascensores subían y bajaban a toda marcha. En los doce pisos de salas para niños, era la hora de la comida. De mil ochocientos biberores, mil ochocientos nenes cuidadosamente etiquetados chupaban simultaneamente su medio litro de secreción externa pasteurizada”
    A buen seguro que si me consigo dormir soñaré con esta imagen. Eso si lo que estoy escribiendo no lo estoy soñando ya. El mundo al revés/ sever la odnum.
    Un lapsus de vigilia: Lancé ayer una señal de humo en Iguales sobre la masacre de Virginia: A ver que ves. Habrá que incluirlo en el tomo anexo de la Histeria Moderna contada a los jóvenes. Ceci n’est pas une pipe.

  8. da-beat Says:

    Un tema que siempre me ha fascinado: la Histeria Colectiva. Que un grupo de personas se ponga a gritar y caiga presa del pánico solo porque los de alrededor ya lo han hecho. Es curioso. Si no recuerdo mal, hace unos años pasó algo de esto en la Semana Santa de Sevilla. Unas personas echaron a correr y todos los demás, sin preguntarse porqué, hicieron lo mismo, empujándose unas a otras.
    La situación mundial no es muy distinta. Quizá se diferencie en el grado de intensidad, ya que no estamos corriendo, empujándonos y pisándonos unos a otros. Aunque, metafóricamente, es lo mismo. Lo más triste es que los gobiernos (que deberían velar por los ciudadanos, bla, bla, bla), son los que están provocando, manteniendo y aumentando esta histeria. Da bastante que pensar.

    PD: Si hubiera sido el bolg de NoSoloMates, te hubiera dicho que tu página al azar era un número primo. A los matemáticos les gustan esas cosas.

  9. Manuel Says:

    Lo de Sevilla en Semana Santa fué ( y es) una histeria colectiva. Previamente se había ido creado el “climax” de que algo gordo iba a pasar. Se había estrenado hace poco una peli ambientada en la Semana Santa sevillana, dónde se producían una serie de atentados. Fué un cúmulo de casualidades que sembraron el pánico en la ciudad y afortunadamente no pasó nada grave. Pero para que veas lo que puede generar una falsa alarma. En cuanto a la situación mundial un apunte. Hay una serie de banderolas que ondean en las grandes avenidas de la ciudad que dicen “Alta Velocidad. Es tu tiempo”. Aluden al AVE pero por extensión a toda nuestra “histeria” moderna, como tú dices empujandonos, corriendo, pisándonos, agobiándonos si no tenemos el Windons Vista o lo último en telefónia 3G o la PS3.
    En cuanto a los números primos, pues bueno, es un nº primo que habita en un “mundo feliz”, seguramente somatizado por la TV-station, un primo entre los millones de primos que hacen el primo cuando votan a un “primate” como gobernante. Ya ves, un nº primo tiene mucha materia “prima”.

  10. Sara Says:

    Da-beat, me alegro mucho de haber conocido este sitio. ¡Es fantástico! No tiene nada que envidiar a “El Blog de NoSoloMates” (únicamente por que se actualiza menos 😉 ). LLevo un par de horas leyendo y se me han pasado volando; ahora, eso sí, se me ha levantado cierto dolor de cabeza, quizás por los insultos y disputas salidas de tono que he leído por ahí en relación con cierto programa de Antena 3. Por eso las entradas que quedan las leeré en otro momento. Estoy segura de que no tienen desperdicio… Y además veo que tienes unos estupendos comentaristas (incluyéndote a ti mismo, claro)

    En relación con este post, no sé… Lo has dicho tú todo, aunque ciertamente, no podemos perder la esperanza en que el bosque pueda ser reconstruido de nuevo. Desde luego, no se tarda lo mismo en cortar un árbol que en esperar a que éste crezca, pero algo es algo.

    Por cierto, en confesión: prefiero las gafas a las lentillas y las bragas a los tangas (tanto las lentillas como los tangas me parecen demasiado incómodos)… y si me apuras también prefiero los pelos en las piernas a las piernas sin pelo, sobre todo en invierno, que hace mucho frío… No, en serio, no es que los prefiera; más bien diría que a mí no me molestan y que soy una dejada para esas cosas… Desde luego, parece muy feo ver a una mujer con pelos en las piernas, pero a veces me pregunto si esa percepción no será cosa de la moda… Me imagino que si dentro de unos años es impensable ver a un hombre con pelos en las piernas, entonces se confirmarán mis suposiciones… Hasta entonces, no tengo nada que decir.

    Saludos

  11. da-beat Says:

    Sara, me olvidé decirte (en previsión de que le echaras un vistazo a este blog), que para entenderlo mejor hay que leerlo en orden, es decir, empezando por la Crónica Uno. Además, en los primeros post incluía una pequeña broma matemática que espero que te guste.

    Por lo demás, muchas gracias por los halagos al blog, que animan a seguir escribiendo (aunque en el caso de estas Crónicas tienen que ver muchos otros factores) y decirte que las confesiones son en el “Diario de la Patri” (por si te equivocaste de blog 😛 ), pero, ya que han salido aquí, creo que tus suposiciones ya han sido confirmadas sin tener que esperar a que los hombres se depilen. Lo digo por las gafas, esos objetos que no estaban de moda porque “te hacían fea” y que, un buen día, se empezaron a usar. Pero no unas gafas normales porque las necesitas, nooo. Unas gafas que te tapan media cara, color rosa fosforito que, por lo general, son lo más parecido a pintar un graffiti dentro de un Goya (siendo el Goya, obviamente, la cara de la portadora), impidiendo mirar a otra cosa cuando hablas con alguien que las lleva. Y esto es una opinión personal: me parecen de lo más antiestético, pero ya ves, se las puso una presentadora del telediario y ahora las ves por la calle. No sé, quizá sea yo el que tiene los gustos desordenados y ese tipo de gafas de verdad “molen”. Chi lo sa

  12. Sara Says:

    Oye, pues no estaría mal que esto fuera el “Diario de la Patri” y que yo fuera famosa, así igual acabábamos con la falacia de que la “belleza” da la felicidad. Ya veo a las mujeres poniéndose productos anticalvicie en las piernas y pavoneándose de que sus piernas son las más peludas…

    No, ahora en serio, no creo que el problema sea si tangas o bragas, si gafas o lentillas, si pelos o no pelos… El problema es que dependemos para tomar estas decisiones de lo que nos dicten los de “arriba”… Pienso que hay gustos para todo y puede que haya personas a las que les guste un graffiti dentro de un Goya o unas gafas que te tapen la cara (a mi hermano le gustan el olor de sus pedos y uno de los responsables del Centro de Tratamiento de Residuos de León decía que le gustaba el olor a basura, por ejemplo). Ahora, me gustaría saber cuántas de esas personas que llevan esas gafas, por ejemplo, lo hacen porque de verdad les gusta o lo hacen porque está de moda.

    Para mí la felicidad depende en gran parte de la independencia (aunque parezca una contradicción), y cuando eres feliz ves belleza por todas partes, pero no creo que porque seas más bella (según los cánones establecidos, hablo) vayas a ser más feliz.

    Y sí, de ahora en adelante empezaré a leer en orden. Es que soy un poco desordenada y además debo vivir en el mundo al revés, pero te haré caso.

  13. da-beat Says:

    Tranquila, no tiene que ver con tu desorden, sino con el del blog. Está pensado para los lectores habitulales (5 exactamente) y aparecen primero los últimos posts. Además, no tengo en ningún lado el aviso a los “nuevos” para que empiecen a leer por la Crónica Uno, excepto el de la numeración de los posts, que no es suficiente. Al fin y al cabo, esto es un blog, no una novela.

    En cuanto a los gustos, por supuesto que están para elegir. No puedo decir lo contrario cuando precisamente yo soy uno de los que tengo gustos minoritarios. No me gusta el olor de la basura, pero el “ruido” sí está dentro de mis gustos musicales, que son bastante amplios.

    Me refería en mi comentario a las personas que no hacen una cosa hoy y la hacen mañana, simplemente porque en el cambio de día se ha puesto de moda, como por ejemplo, el uso de las gafas graffiti. No dudo que haya personas que se las pongan porque les gustan. Es más, apostaría que a todas las que las llevan les gustan. El problema es, como bien dices, si ese gusto es personal o inducido.

    Por último, visto desde la perspectiva de que así podrías acabar con modas tontas, está bien, pero aún así, no me gustaría que fueses famosa y salieras en programas cutres como el de la Patri. Supongo que es la típica pregunta de si el fin justifica los medios.

    PD: Se me acaba de ocurrir otra pregunta: ¿El fin, justifica los medios de comunicación? Y, exactamente, ¿cuál es el fin?

  14. Sara Says:

    El problema también es que saliendo en el programa ese de “la Patri” lo único que haría es cambiar una moda por otra, lo que no contribuye en nada a la causa.

    ¿Cuál es el fin de los medios de comunicación? Buena pregunta. Me imagino que tendría que ser informarnos de lo que pasa en el mundo. El problema es que además del mundo común existe también el mundo particular de cada uno, y en este mundo particular a veces el Sol gira alrededor de la Tierra y otras veces es al revés. Vamos, que el mundo lo vemos con nuestras gafas particulares… Y así ocurre lo que ocurre: los mundos paralelos de los que hablabas en algunos de tus posts… Así que, la verdad, no sé cuál es el fin de dichos medios ni si el fin justifica los medios… de desinformación, perdón, comunicación.

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