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Crónica Diecinueve

28 mayo 2007

Como ayer hubo elecciones y yo considero que la política es una de las mayores estupideces del Planeta Mundo (si no la que más), aprovecho esta Crónica Diecinueve (número primo) para explicar más ampliamente mi posición al respecto, dado que los comentarios en el blog de Montse se quedan cortos. Son los resultados de mi “Jornada de Reflexión”, algo que no hace el noventa-y-tanto-por-ciento de la población, así que será largo.

1) RAZONES COMPARATIVAS

Para mi, no hay gran diferencia entre el mundo de la política y el mundo rosa. Todos están ahí porque la gente los apoya (votando a unos, y viendo programas y comprando revistas a otros). Seamos serios: la democracia es un chiste, pero como alguien dijo (seguramente con razón) que era el menos malo de los sistemas de gobierno, nos la tomamos en serio. Tenemos la democracia que votamos, al igual que tenemos la televisión que vemos. A saberse: aunque en teoría hay muchas cadenas para elegir, en la práctica solo hay 5 , lo mismo que los partidos políticos. De esas 5, el pastel se lo reparten entre 3 (TVE-1, A-3 y T-5). El pastel político ya sabemos: PP y PSOE. IU sería como Cuatro (está ahí, pero la mayoría lo ignora) y los demás, como La 2 (Estar, están; y seguro que son más serios que los demás, pero nadie les hace caso).
De modo que la televisión que vemos la deciden 3 cadenas, y la política que votamos, 2 partidos. Y no es por falta de opciones, cierto, pero si esas 3 cadenas deciden poner programas de cotilleo, la gente va a ver programas de cotilleo. La mayoría de la gente que no ve la 2 no es porque no quiera, sino porque “no sabe que existe” (mirad a vuestro alrededor, cuando alguien haga zapping o mire la programación en el periódico: La 2 es como invisible). Y no es en absoluto casualidad: El deporte va en La 2, pero si es algo importante, lo pasan a la 1. Lo mismo ocurre con los demás programas (y presentadores): Si tienen éxito, van a una de esas tres cadenas. Así, cuando se habla de un programa (en una revista, en las charlas de bar o en un blog) nunca será uno de La 2. Ya sabéis, lo importante es que hablen de mí, aunque sea mal. Si no hablan de ti, “desapareces”.
En política, no es que no haya más partidos, es que “parece” que no los hay. De modo que la gran mayoría, al hacer zapping para elegir su voto, va a considerar solo entre 2 opciones (3 a lo sumo). La política que hacen esos dos partidos, al igual que la televisión de las 3 cadenas, es sencillamente un escándalo. Vemos la televisión por inercia, haya lo que haya. Votamos por inercia, hagan lo que hagan. Si lo pensáramos un poco, dejaríamos de ver la tele. Entonces, ¿por qué no dejar de votar?

Vale, ahora tendréis en mente el voto en blanco. Reformulo la pregunta: ¿Por qué, teniendo la opción del voto en blanco (supuestamente, apoyas la democracia, pero no a los partidos), dejo de votar? Aquí viene el punto 2.

2) RAZONES MATEMÁTICAS

Según la Ley Electoral, por el artículo 96.5, el voto en blanco es un voto “válido”, mientras que el no-voto no lo es. La misma Ley, en su artículo 180, dice que no son tenidas en cuenta aquellas candidaturas que no obtengan, por lo menos, el 5 por 100 de los votos válidos emitidos. Esto hace que los votos en blanco, al ser considerados válidos, se lo pongan más difícil a los partidos minoritarios, con el peligro de acabar con un sistema bipartidista (más bipartidista que el actual, quiero decir).

Veamos un ejemplo de ayer: En Zamora, mi ciudad, fueron a votar 34359 personas, que suponen un 60’53%. Eso significa que estaban llamados a votar 56763 personas, y no lo hicieron 22404. Los resultados fueron:

Partido

Votos

Concejales

PP

14882

12

PSOE

10711

8

IU-LV-CYL

4597

3

ADEIZA-UPZ

2611

2

C.I.

474

PREPAL

135

LVE

133

ZU-UPL

123

     Al votar 34359 personas, el 5% necesario para obtener representación es de 1718 votos. Por eso hay 4 partidos que no optan a ningún concejal, por no alcanzar esa cifra. Si las 22404 personas que no votaron, hubieran decidido confiar en la democracia pero no apoyar a ningún partido, es decir, hubieran votado en blanco, los votos necesarios para optar a concejales serían 2838 (el 5% de 56763). En ese caso, solo habría representación de 3 partidos, no de 4.

En Barcelona, de cambiar no-votos por votos en blanco, de 5 partidos que tienen representación, quedarían 3, al igual que en Zaragoza. En Madrid, de 39 partidos que se presentan, solo obtienen representación 3. Con votos en blanco en lugar de abstención, seguirían los mismos 3, pero IU rozando el límite. En Sevilla, IU no sobreviviría, quedando solo PP y PSOE, al igual que en Valladolid, Oviedo o Granada.

Ya ves, uno vota en blanco porque no le gusta ninguno de los candidatos y, en vez de ampliarle la oferta, se la reducen. La única forma de “votar pero no votar” es con el voto nulo, que no cuenta como válido. Es lo mismo que no ir, pero yendo. El problema del voto nulo es que nadie se fija en él. Se habla de cifras de participación y abstención, pero no de cifras de voto nulo. Da más la impresión de que son las papeletas defectuosas, las que no valen. La abstención, en cambio, da la impresión de que no nos interesamos por la política. Has podido ir, pero no quisiste. Sin duda, eso representa más mi posición y, como la democracia es eso, elegir tu representante, yo elijo no votar.

3) RAZONES PRÁCTICAS

Esto es un poco complicado verlo a escala nacional o en ciudades grandes, así que pensad en pueblos pequeños, en los que los candidatos “no viven de la política” como puedan hacer Gallardón o Zapatero. ¿Cuántas personas conocéis que se presenten porque creen que pueden hacer cosas por el pueblo? No digo que no los haya, ojo, pregunto cuántos conocéis. Yo también conozco a más de uno, pero conozco a muchos más que lo hacen por motivos personales (ayudas, subvenciones y ventajas varias que aporta el estar “metido en política”). A escala nacional, no se sabe directamente, pero sí hay una prueba indirecta: No lo dudéis, si los políticos quisieran cambiar el mundo, el mundo ya habría cambiado.

Por todo esto he decidido no votar. Espero que, quien lo haya pensado, me aporte razones para que lo haga. Al igual que en anteriores crónicas, voy a aprender mucho de los comentarios, los estoy esperando ansiosamente desde ya. Y no os preocupéis por extenderos, ya veis mi post.

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Crónica Dieciocho

1 mayo 2007

Como científico y aspirante a matemático, uno está acostumbrado a buscar (o a encontrar sin buscar) patrones o hechos que se repiten. En mi cabeza hay una especie de chip que me dice que detrás de cada patrón puede haber una Ley Universal o algo parecido. Por ejemplo, uno advierte que el Sol sale por el Este y se pone por el Oeste, una y otra vez, todos los días. Así las cosas, no es difícil llegar a la conclusión (errónea, como sabemos) de que el Sol da vueltas alrededor de la Tierra. Si en un hecho tan simple como dos bolas que pululan por el Espacio, es tan fácil equivocarse por el mero hecho de estar en una de ellas, imaginad lo difícil que puede ser encontrar una Ley Universal en el Planeta Mundo, esto es, cuando hay personas implicadas.

Ese es el motivo por el que a continuación expondré los patrones observados, pero no me atreva a concluir nada. Los psicólogos, que son más temerarios, quizá ya tengan una respuesta. Yo, no.

ESCENA 1:
En el blog de Rafael Robles, a raíz de un post titulado Drogas, surgen comentarios en contra de lo expuesto por el autor, así como comentarios a favor. Rápidamente se produce una discusión, que se convierte, igual de rápido, en un intercambio de insultos y descalificaciones mejor o peor camufladas.

ESCENA 2:
Una banda terrorista mata gente. Todos están de acuerdo en que eso es malo y que el mundo sería más bonito sin ella. A pesar de eso, hay una cosa llamada “izquierda” y otra llamada “derecha” que, basta mirar nuestras manos, son opuestas (es curioso que solo una minoría, ignorada, se percate de que, además de opuestas, son complementarias, y por eso se pueden entrelazar). Comienza una discusión para, desde posturas opuestas, alcanzar el mismo fin. No tarda en convertirse en un intercambio de insultos y descalificaciones mejor o peor camufladas.

ESCENA 3:
Dos niños hablan de fútbol. Uno dice que el mejor es Ronaldo, el otro que Ronaldihno. Una especie de explosión termonuclear en el interior de nuestro cerebro, o cualquier otro elemento que se pueda calificar de Deus ex machina, nos impide escuchar la conversación. Cuando recuperamos el hilo, los niños están intercambiando insultos, sin camuflar (Ventajas de ser niño: no tienes que tener una carrera para decir lo mismo)

ESCENA 4:
Pongo la tele. La presentadora de un programa hace una pregunta. Los demás comienzan a insultarse, sin camuflar nada (Ventajas de cobrar por insultar: puedes saltarte los pasos intermedios)

Observo unos cuantos hechos más que siguen el mismo algoritmo, pero he seleccionado estos por una cuestión de niveles: niños, profesores, famosos y políticos, lo que me lleva a pensar que quizá no exista la Ley Universal mencionada al principio, sino que unos comportamientos sean, simplemente, reflejo de los otros.

Sí me interesa dejar mi reflexión (que no mi conclusión) sobre todo esto. En parte porque se podría calificar de “optimista” y puede compensar un poco a la Crónica anterior (no pesimista, sino apocalíptica). Y mi reflexión es una escena imaginaria en la que una persona ve una flauta y dice: “Mira, una flauta“. Otra persona mira y ve una bolsa roja de piel y dice: “No es una flauta, es una bolsa roja de piel“. Y aquí, en vez de ponerse a discutir, llamándose ciegos e ignorantes uno al otro, juntos dicen: “Pues si uno ve una flauta y el otro una bolsa roja de piel, quizá estemos viendo una gaita“.


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