Crónica Diecinueve

Como ayer hubo elecciones y yo considero que la política es una de las mayores estupideces del Planeta Mundo (si no la que más), aprovecho esta Crónica Diecinueve (número primo) para explicar más ampliamente mi posición al respecto, dado que los comentarios en el blog de Montse se quedan cortos. Son los resultados de mi “Jornada de Reflexión”, algo que no hace el noventa-y-tanto-por-ciento de la población, así que será largo.

1) RAZONES COMPARATIVAS

Para mi, no hay gran diferencia entre el mundo de la política y el mundo rosa. Todos están ahí porque la gente los apoya (votando a unos, y viendo programas y comprando revistas a otros). Seamos serios: la democracia es un chiste, pero como alguien dijo (seguramente con razón) que era el menos malo de los sistemas de gobierno, nos la tomamos en serio. Tenemos la democracia que votamos, al igual que tenemos la televisión que vemos. A saberse: aunque en teoría hay muchas cadenas para elegir, en la práctica solo hay 5 , lo mismo que los partidos políticos. De esas 5, el pastel se lo reparten entre 3 (TVE-1, A-3 y T-5). El pastel político ya sabemos: PP y PSOE. IU sería como Cuatro (está ahí, pero la mayoría lo ignora) y los demás, como La 2 (Estar, están; y seguro que son más serios que los demás, pero nadie les hace caso).
De modo que la televisión que vemos la deciden 3 cadenas, y la política que votamos, 2 partidos. Y no es por falta de opciones, cierto, pero si esas 3 cadenas deciden poner programas de cotilleo, la gente va a ver programas de cotilleo. La mayoría de la gente que no ve la 2 no es porque no quiera, sino porque “no sabe que existe” (mirad a vuestro alrededor, cuando alguien haga zapping o mire la programación en el periódico: La 2 es como invisible). Y no es en absoluto casualidad: El deporte va en La 2, pero si es algo importante, lo pasan a la 1. Lo mismo ocurre con los demás programas (y presentadores): Si tienen éxito, van a una de esas tres cadenas. Así, cuando se habla de un programa (en una revista, en las charlas de bar o en un blog) nunca será uno de La 2. Ya sabéis, lo importante es que hablen de mí, aunque sea mal. Si no hablan de ti, “desapareces”.
En política, no es que no haya más partidos, es que “parece” que no los hay. De modo que la gran mayoría, al hacer zapping para elegir su voto, va a considerar solo entre 2 opciones (3 a lo sumo). La política que hacen esos dos partidos, al igual que la televisión de las 3 cadenas, es sencillamente un escándalo. Vemos la televisión por inercia, haya lo que haya. Votamos por inercia, hagan lo que hagan. Si lo pensáramos un poco, dejaríamos de ver la tele. Entonces, ¿por qué no dejar de votar?

Vale, ahora tendréis en mente el voto en blanco. Reformulo la pregunta: ¿Por qué, teniendo la opción del voto en blanco (supuestamente, apoyas la democracia, pero no a los partidos), dejo de votar? Aquí viene el punto 2.

2) RAZONES MATEMÁTICAS

Según la Ley Electoral, por el artículo 96.5, el voto en blanco es un voto “válido”, mientras que el no-voto no lo es. La misma Ley, en su artículo 180, dice que no son tenidas en cuenta aquellas candidaturas que no obtengan, por lo menos, el 5 por 100 de los votos válidos emitidos. Esto hace que los votos en blanco, al ser considerados válidos, se lo pongan más difícil a los partidos minoritarios, con el peligro de acabar con un sistema bipartidista (más bipartidista que el actual, quiero decir).

Veamos un ejemplo de ayer: En Zamora, mi ciudad, fueron a votar 34359 personas, que suponen un 60’53%. Eso significa que estaban llamados a votar 56763 personas, y no lo hicieron 22404. Los resultados fueron:

Partido

Votos

Concejales

PP

14882

12

PSOE

10711

8

IU-LV-CYL

4597

3

ADEIZA-UPZ

2611

2

C.I.

474

PREPAL

135

LVE

133

ZU-UPL

123

     Al votar 34359 personas, el 5% necesario para obtener representación es de 1718 votos. Por eso hay 4 partidos que no optan a ningún concejal, por no alcanzar esa cifra. Si las 22404 personas que no votaron, hubieran decidido confiar en la democracia pero no apoyar a ningún partido, es decir, hubieran votado en blanco, los votos necesarios para optar a concejales serían 2838 (el 5% de 56763). En ese caso, solo habría representación de 3 partidos, no de 4.

En Barcelona, de cambiar no-votos por votos en blanco, de 5 partidos que tienen representación, quedarían 3, al igual que en Zaragoza. En Madrid, de 39 partidos que se presentan, solo obtienen representación 3. Con votos en blanco en lugar de abstención, seguirían los mismos 3, pero IU rozando el límite. En Sevilla, IU no sobreviviría, quedando solo PP y PSOE, al igual que en Valladolid, Oviedo o Granada.

Ya ves, uno vota en blanco porque no le gusta ninguno de los candidatos y, en vez de ampliarle la oferta, se la reducen. La única forma de “votar pero no votar” es con el voto nulo, que no cuenta como válido. Es lo mismo que no ir, pero yendo. El problema del voto nulo es que nadie se fija en él. Se habla de cifras de participación y abstención, pero no de cifras de voto nulo. Da más la impresión de que son las papeletas defectuosas, las que no valen. La abstención, en cambio, da la impresión de que no nos interesamos por la política. Has podido ir, pero no quisiste. Sin duda, eso representa más mi posición y, como la democracia es eso, elegir tu representante, yo elijo no votar.

3) RAZONES PRÁCTICAS

Esto es un poco complicado verlo a escala nacional o en ciudades grandes, así que pensad en pueblos pequeños, en los que los candidatos “no viven de la política” como puedan hacer Gallardón o Zapatero. ¿Cuántas personas conocéis que se presenten porque creen que pueden hacer cosas por el pueblo? No digo que no los haya, ojo, pregunto cuántos conocéis. Yo también conozco a más de uno, pero conozco a muchos más que lo hacen por motivos personales (ayudas, subvenciones y ventajas varias que aporta el estar “metido en política”). A escala nacional, no se sabe directamente, pero sí hay una prueba indirecta: No lo dudéis, si los políticos quisieran cambiar el mundo, el mundo ya habría cambiado.

Por todo esto he decidido no votar. Espero que, quien lo haya pensado, me aporte razones para que lo haga. Al igual que en anteriores crónicas, voy a aprender mucho de los comentarios, los estoy esperando ansiosamente desde ya. Y no os preocupéis por extenderos, ya veis mi post.

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17 comentarios to “Crónica Diecinueve”

  1. Juanjo Muñoz Says:

    Ya habrás visto que los comentarios en el blog de Montse siguen, y siguen. Yo he votado, cabreado pero voté. Voto resignado y tienes tus razones, matemáticas incluidas, para hacerlo. No puedo discutírtelas porque no andan lejos de mis tentaciones en más de una elección. Lo único en lo que discreparía es en una visión de “los políticos” como si fueran invasores extraterrestres. Son un reflejo de la realidad del país, que a su vez, intentan empobrecer en su propio beneficio, eso sí.
    Un saludo.

  2. Montse Says:

    Muy buenos argumentos, me dejas pensando, después contestaré. Un saludo, Montse

  3. Francisco Says:

    Sin lugar a dudad, vivimo en el llamado “crepúsculo del deber” y de la responsabilidad. Tanto en política como en educación. Pedagogos educativos y sociales se empeñan en imponernos el mismo discurso: el de negar la libertad humana.

    Dice usted:

    “De modo que la televisión que vemos la DECIDEN 3 cadenas, y la política que votamos, 2 partidos. Y no es por falta de opciones, cierto, pero si esas 3 cadenas deciden poner programas de cotilleo, la gente va a ver programas de cotilleo. La mayoría de la gente que no ve la 2 NO ES PORQUE NO QUIERA, sino porque “NO SABE QUE EXISTE””.

    Es decir, que si yo veo “Aquí hay tomate” en lugar de un documental sobre los mayas es porque lo decide Tele 5; no porque lo decida YO. Si voto al PP o al PSOE en lugar de votar al Partido Antitaurino o votar en blanco es porque lo deciden esos dos partidos mayoritarios; no porque lo decida YO.

    Parecidos argumentos se emplean en los centros de enseñanza. Un chico no pega un palo al agua y suspende. Respuesta de las luminarias: “pobre, el chico no llega: es cortito y hay que bajarle el nivel”; o bien: “pobre, no estudia porque su padre no le da cariño”; o bien: “pobre, no estudia porque está desmotivado”; etc.

    En este último caso, no niego que haya casos ESPECIALES en los que estas explicaciones sean sensatas. El problema comienza cuando se intenta UNIVERSALIZAR lo que es anecdótico. Para nuestros próceres educativos y sus turiferarios en los centros, la causa de los malos resultados en los estudios es siempre externa a los chicos que obtienen esos malos resultados. NUNCA se debe a la falta de esfuerzo personal. En otras palabras: es una negación de la libertad y la responsabilidad. Pero ojo: sólo del estudiante; nunca del profesor. El alumnos es siempre responsable de sus éxitos y nunca de sus fracasos. ¿Qué valores transmitimos a nuestros estudiantes con esta filosofía? Creo que no hace falta que responda.

    Exactamente lo mismo ocurre en el primer ejemplo. El de los televidentes de las tres cadenas y los votantes de los tres partidos. Según su argumentación, quien ve Antena 3 o la Primera no lo hace por voluntad propia, ejerciendo su libertad a elegir: sino por no sé qué extraña abducción externa que le impide -pongamos- poner otra cadena o apagar la tele o salir a pasear o leer un libro.

    Lo mismo con el voto. Según su argumento, sólo el votante de partidos “minoritarios” o el votante “en blanco” o el “no votante” es libre. Es decir, la libertad de una elección se establece a posteriori.

    Tanto en el caso de la educación, como en el de la tele, como en el de la política estamos en la órbita ideológica del totalitarismo. Uno sólo actúa con libertad cuando hace lo que el iluminado considera que es “bueno” o “razonable”. Si hace otra cosa, no ha sido voluntariamente, sino inducido por “influencias demoníacas”.

    No. Aunque hay excepciones -menos en el caso de personas adultas-, la gente hace lo que quiere. Sostener lo contrario sólo nos lleva a dos posturas posibles: o negamos la libertad “in toto” (lo que hace absurdo cualquier planteamiento: pues todo será como esté determinado que sea) o debemos establecer con criterios precisos quién es libre y quién no y en virtud a qué condicionamientos concretos. Espinoso camino.

    Es más: insistir en la responsabilidad de nuestras elecciones nos hace ciudadanos más conscientes y más libres. ¡Qué miedo tenemos a la libertad!

  4. da-beat Says:

    En primer lugar, Francisco, muchas gracias por su tiempo y por su respuesta.

    Bien, creo que el problema está en lo que uno entiende por Universalizar y por Generalizar. Y lo digo porque me da cierta rabia caer en un debate que ya he tenido cien veces y he visto otras mil, de modo que me gustaría aclararlo cuanto antes y poder pasar a debatir otra cosa de la que podamos aprender más. Cuando digo o escribo “todos”, “nadie” o similares, evidentemente no me estoy refiriendo a “Todos y cada uno” o “Nadie en absoluto”. Principalmente porque yo sí veo La 2, por ejemplo. De modo que no se tome mis universalizaciones a pies juntillas, y déle un margen de error.

    Una vez aclarado eso, paso a mi respuesta: Está claro que, en teoría, somos libres de hacer lo que queramos. La práctica es un poco más complicada, y no porque estemos abducidos ni nada similar, sino porque es muy difícil elegir algo que desconocemos.

    Normalmente tenemos demasiadas cosas en la cabeza como para detenernos a pensar si el programa que vemos en la tele es el que realmente queremos ver. Uno llega a casa cansado, se tira en el sofá, enciende la tele, mira lo que hay y, de ello, elige lo que más le guste. Es posible que no le guste ningún programa de los que hay en ese momento, pero elige el “menos malo”. Nadie le obliga a ver la tele. Puede apagarla y hacer otra cosa, pero no lo hace. Está claro que está “decidiendo” dejarla encendida, pero no lo está “pensando”, entre otras cosas porque lo que quiere es no pensar.

    Otro quiere ir al cine y mira la cartelera. Entre otras están “Piratas del Caribe”, de la que ha visto el anuncio en la tele, algún que otro reportaje y, además, un amigo que ya la vio le ha dicho que está muy bien, y “Half Nelson”, de la que no sabe absolutamente nada, ni siquiera conoce al actor protagonista. Como es una persona libre, “decide” ver “Piratas del Caribe”. Nadie le ha obligado, incluso podría no ver ninguna, pero habría que preguntarse por qué su amigo había visto una y no la otra, por qué había visto el reportaje de una y no de la otra, etc. Nadie le condiciona a que vea “Piratas”, él es libre en su decisión, pero, sinceramente, yo dudo que sea una elección “de verdad”. Y vuelvo a lo mismo, este caso hipotético no representa a “todos” los espectadores de “Piratas del Caribe”. Seguro que hay muchos que han decidido verla porque sí, porque les gustan las películas de piratas desde siempre y hubieran ido a verla aunque no conocieran al protagonista, ni hubieran visto el anuncio, etc.

    Solo un ejemplo más de los mil que podría poner: En Huelva, un niño juega al fútbol en una plaza. Aunque solo tiene 7 años, le gusta más el fútbol que el baloncesto, y no porque nadie se lo haya dicho, en la escuela está aprendiendo a jugar a los dos deportes y él “ha decidido” que lo suyo es el fútbol. Además, lleva una camiseta del FC Barcelona, su equipo favorito. Es raro que no sea del Recreativo, siendo de Huelva pero, aunque aún no lo sabe, es muy probable que de mayor sea del Recre y del Barça. Uno de ciencias no puede por menos que preguntarse por qué hay tanta gente de Huelva, Soria o Pernambuco que es del Madrid o del Barcelona, y no del Valencia o del Español. Le pregunto al niño. Resulta que es del Barça porque es el que mejor juega y tiene a los mejores jugadores. Le digo que, entonces, cuando el Madrid juegue mejor y tenga mejores jugadores, tendría que ser del Madrid. Me mira extrañado y me dice: “El Madrid nunca va a ser mejor que el Barça. Además, solo se puede ser de uno”. No entiendo porqué solo se puede ser de uno pero, como nunca me ha gustado el fútbol, concluyo que el niño sabe más que yo y no puedo rebatirlo.

    Francisco, todo esto se queda en un simple debate dialéctico. No tengo ninguna prueba en absoluto de que quien “decide” ver Piratas del Caribe, o quien “decide” que le gusta el fútbol, ni mucho menos quien “decide” apoyar al Madrid, lo hayan hecho condicionados de alguna manera, y mucho menos pretendo decir que no hayan sido libres en sus decisiones. Solo que, por mi formación científica, cuando veo un hecho que se repite, me pregunto por qué. ¿Por qué hay tanta gente en Marruecos de religión islámica, y tantos en Colombia de religión cristiana? ¿Por qué hay tantos aficionados al béisbol en EEUU y tan pocos en Italia?

    Si todas las personas fueran libres, el valor esperado sería más equitativo. Si veo un dado en el que el 90% de las veces sale un 5, no tengo pruebas de que esté trucado o defectuoso pero, cuando menos, me resulta susceptible de ser analizado. No tengo pruebas de porqué la mayoría vota al PP o al PSOE, pero me parece lo suficientemente raro como para preguntarme cuánta gente conocía el programa o, simplemente, al candidato del Partido Antitaurino que usted cita y porqué no obtuvo más votos. ¿La gente es libre? No lo sé. Pero hay demasiadas coincidencias que me impiden dar una respuesta tan clara como la suya. Yo tengo muchas dudas al respecto.

    PD: Me encanta el debate acerca del libre albedrío, pero debo reconocer que, en su respuesta, uno de los apartados que más esperaba era el referente al voto en blanco y me llevé una gran desilusión al no ver nada al respecto. Si es tan amable, me interesa mucho. Gracias.

  5. Juanjo Muñoz Says:

    Creo que os puede interesar en relación con el post:
    http://zifra.blogalia.com/historias/49847#comentarios

  6. da-beat Says:

    Vaya, según zifra, voté al partido que ganó las elecciones: el no-voto. Esto me convierte, según mi crónica pasada por el filtro de Francisco, en una persona que no decide libremente. Mira, eso sí que es un argumento a favor de que vote la próxima vez. 🙂

    Un saludo, Juanjo.

  7. Francisco Says:

    (Del blog de Zifra)

    Las discusiones bizantinas sobre quién ha “ganado” o “perdido” las elecciones son especialmente absurdas; más aun en unas elecciones locales y autonómicas.

    Primero, porque seguimos alimentando el concepto de política como guerra; retorciendo a Clausewitz: “La política es la guerra por otros medios” (sintomática es la estólida y reiterada etiqueta de los medios de formación de masas acerca de la “Batalla por Madrid”). No digo que no sea cierto: prevengo contra la tendencia a alimentar esta visión belicosa de los asuntos públicos.

    Segundo, porque considero infinitamente más importante un análisis de contenidos. Es decir: ¿qué planteamientos ideológicos se han visto reforzados tras estas elecciones? ¿A qué políticas han dado o denegado su respaldo los votantes -y los “votantes en blanco” y los no votantes-?

    Victorias, derrotas… el PSOE y el PP como caricaturas del Barça y el Madrid. A ver si unos y otros ganan y pierden de una vez…

    P.D. da-beat: a ver si tengo tiempo entre correcciones, selectividades y evaluaciones y le aclaro mi posición respecto al voto en blanco y la abstención. Respecto al libre albedrío, poco tengo que añadir: incurre en su discurso en varias contradicciones. Aunque la mía no es menor, porque descreo de ese libre albedrío “que nos otorga la terrible potestad de elegir el infierno”.

    Un saludo cordial.

  8. Caulfield Says:

    Puf, hace tiempo que no me pasaba por tus crónicas, y me encuentro esto :).

    Poco puedo decir que no se haya dicho ya…pero no te daré razones para que votes, yo no he votado nunca y seguiré sin hacerlo.

  9. da-beat Says:

    Jeje, Caulfield, eres de los míos. Lo de las Crónicas, ya ves, se me están yendo de la manos.

  10. Juanjo Muñoz Says:

    Ya ves da-beat, al menos he conseguido, no darte yo, sino que interpretes tú irónicamente, que es complicado escaparse. Tengo un amigo que dice que no vota porque quiere formar parte de los “incontrolados”. Algún día contaré su teoría en un post, para que lo controlen.
    Por cierto…a todo esto ¿han habido elecciones o algo?
    Un saludo.

  11. da-beat Says:

    Pues esperamos esa teoría, aunque así, con esos datos, me parece que tiene algún fallo. No creo que por no votar estés menos controlado (ya no digo “no estar”), perteneces al grupo de los que no votan. Pero me esperaré a enterarme de la teoría completa, que igual hasta me gusta.

    En cuanto a las elecciones, te informo: No las ha habido. Aunque no lo parezca, siguen siendo cada 4 años y las últimas fueron en 2004, de modo que son el año que viene. Pero ya sabes que ahora estamos permanentemente de pre-campaña y por eso a veces puede dar la impresión de que las ha habido hace poco o van a ser dentro de una semana, pero no (al menos yo no he ido).

    Un saludo.

  12. Juanjo Muñoz Says:

    ¿Y el grupo de los que no votan es un subconjunto de los que no quieren, no pueden, no saben, han muerto el día anterior, falló el voto por correo? Algo sugeriste por ahí, creo que sí, no votar es más desconcertante a ojos del gran ojo controlador, porque siempre ignorarán el motivo, aunque hagan juicios de intenciones.

    Respecto a lo de las elecciones ¡uffff! menos mal, me daba la impresión de que habían empezado las ofertas democráticas. Ya sabes: vote usted 2 veces, que le mentiremos 3. Ya ves, tus blogs vuelven a tocarse. Porque el último de Nosolomates tiene todo que ver son éste. Creo.

    Saludos.

  13. da-beat Says:

    Más bien este post tiene que ver con el otro blog, por las razones matemáticas, que no me atreví a poner allí. Me pareció que pegaba más en el Planeta Mundo que allí, a pesar de los números. En cambio, el de las ofertas, aunque todo esto de los descuentos y la vorágine consumista es un elemento clave del Planeta Mundo, pegaba mucho más allí, que aquí ya he hablado varias veces sobre el tema, sobre todo en la Crónica Trece, en la que, fíjate, también aparecen tantos por ciento, crecimientos y notas.

    Es lógico que se toquen: Todo a nuestro alrededor es el Planeta Mundo, y todo a nuestro alrededor son Matemáticas 😛

    O quizá soy yo, que veo todas esas cosas, aunque no existan.

  14. Juanjo Muñoz Says:

    Y el Planeta Educativo se “duplica”:
    http://www.lbarroso.com/index.php?option=com_content&task=view&id=245&Itemid=78
    Dos planetas por el precio de uno. Es verdad, éste blog tiende al otro. No me vas a convencer: el Universo (ni Tierra ni Mundo) no están escritos en lenguaje matemático, aunque los leamos así. 😉

  15. da-beat Says:

    Ya, pero tenía que intentarlo 😛 . De todas formas, es muy raro que no estando escrito en lenguaje matemático, todo concuerde tan bien. Al menos reconocerás que hemos hecho una buena interpretación, aunque no sea la correcta.

    Como dijo Woody, el dinero no da la felicidad, pero te proporciona una sensación tan parecida que hacen falta verdaderos expertos para distinguirla.

    Pues esto es igual. Un saludo.

  16. ártabro Says:

    Es curiosa para mí la mirada hipermatemática pero es curioso plantear las distintas maneras de emplear el ocio comparando porcentajes. Tal vez es diferencia de hábitos demuestre hasta que punto es importante la cultura a la hora de predisponer a un individuo.
    Sobre la libertad, han corrido ríos de tinta….no obstante,creo que ser libre depende de si tu perspectiva es maximalista o no. Desde ese punto evidentemente que no somos libres. Nuestra capacidad de razocinio está muy limitada, somos seres contradictorios e irracionales en muchas ocasiones, la información que percibimos es parcial y decidimos siempre sin conocer toda la información disponible. Es imposible leer y examinar todos los programas electorales antes de cada votación y comprobar la trayectoria personal de los candidatos,etc..etc…

    ¿Somos libres?¿Cómo crecer sin la influencia de la cultura que nos rodea y a la vez llegar a la madurez? ¿No nos limita incluso nuestro propio lenguaje a la hora de tener una determinada cosmovisión? (interesante estudiar una sociedad por su lenguaje, que aspectos son más o menos importantes…los matices…)
    Entre el desconcierto y las cadenas no me extraña que muchos griten el equivalente “vivan las cadenas” aunque en su versión del siglo XX, es decir, Visca Barça, Ala Madrid, Rociíto que grande eres!!…..

  17. da-beat Says:

    Ártabro, gracias por rescatar esta crónica. No he publicado la número veinte por falta de tiempo, pero también porque creo que esta debe dar más de sí. Al menos para mi aún quedan algunos puntos por tratar.

    Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario. La libertad, cuando menos, es un tema a ser debatido. No está tan claro que seamos libres (o que queramos serlo). Sobre este tema, me parece muy recomendable la película “Manderlay” de Lars von Trier.

    He visitado tu blog. Tu mirada crítica sobre los medios de comunicación (el Ministerio de la Verdad) tiene mucho que ver con estas crónicas, así que te he añadido a la barra lateral.

    Un saludo.

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