Crónica Nueve

15 octubre 2006

De 15 a 15 y tiro porque me toca (me toca crónica, claro). Nuevo número para aquellos que todavía intentáis descubrirle un sentido a la periodicidad de estas crónicas. Dado que Septiembre tenía 30 días, el nuevo dato es ese precisamente, un 30. Aunque si queréis llegar a buen puerto con vuestras cuentas debo deciros que el número en realidad es un 23. ¿A qué se debe este desfase? Pues es sencillo: Para lavarme las manos. Me explico.

El pasado día 28 de Septiembre leo en la página 15 de un compendio de hojas llamado periodico, en concreto uno llamado a sí mismo «Tribuna de Salamanca» que, como su nombre indica, se publica en Salamanca (hasta ahora conociamos las zonas de colores en que se dividía el Planeta Mundo y que recibían el nombre de paises. Esas zonas están subdivididas en otras más pequeñas llamadas provincias. Salamanca es una de estas), la siguiente noticia:

LA FIESTA DE LA CERVEZA ARRANCA EN SALAMANCA, CALPE, BILBAO Y MALLORCA.
Bla, bla, bla… Un total de 18 días en los que los salmantinos y personas de cualquier otro lugar (por supuesto, los alemanes), podrán disfrutar, en una amplia superficie facilitada por el Ayuntamiento a orillas del Tormes, de la cerveza germana Paulaner, música en vivo, atracciones y fiestas infantiles los sábados y domingos por la mañana. Bla, bla, bla…

Para aquellos que no sepáis el papel que tienen los Ayuntamientos en el Planeta Mundo, decir que hacen con las ciudades lo mismo que los Gobiernos con los paises. Es decir, son los «culpables» de que el Planeta Mundo sea como es (a pequeña escala).

Una vez leida esta noticia, supe cuál sería la Crónica Nueve pero, como la tal fiesta de la cerveza acababa hoy, día 15, no podía escribir esto el día 8 como correspondía, no fuera a ser que los de Tribuna (o cualquier otro medio) hablaran de La fiesta de la cerveza convocada por Internet, como hemos visto en otras ocasiones. Ahora que estoy lejos de ser sospechoso, puedo hablar sin miedo de esa gran idea que ha sido poner juegos infantiles en un recinto dedicado al consumo de cerveza. Así, a la vez que diviertes a los niños con sus juegos, los introduces en ese divertimento para adultos llamado «consumo de alcohol». Eso sí, para jugar a él tienes que tener los 16 años cumplidos (o los 18, es difícil determinarlo mediante la observación). Mientras tanto, lo tuyo son las carreras de sacos y la pintura con dedos. Es como el parchís, que siempre hemos sabido que era «a partir de 6 años» o el ajedrez, «a partir de 9».

Eso sí, si las cosas tienen una evolución medianamente lógica, es posible que dentro de 10 o 15 años alguna persona del Ayuntamiento de Salamanca esté en el Gobierno de España y yo, para entonces padezca de insomnio a causa de mi hipoteca, de modo que quisiera pedirles hoy, 15 de Octubre de 2006, que si esas circunstancias llegan a producirse, por favor me contraten para la campaña contra el consumo de alcohol entre los jóvenes. El lema sería:

EL CONSUMO DE ALCOHOL NO ES UN JUEGO.

Muchas gracias.

Crónica Ocho

15 septiembre 2006

A veces la serie de números esta te juega una mala pasada. Como hoy, que hace pocos días que hice una crónica y ya tengo que hacer otra. Menos mal que la prensa siempre sale en mi ayuda y me ha bastado una mirada a las portadas de los diarios para encontrar un tema de disertación. Hoy lo encontré en la portada de «El País», y reza así

Una mujer recibe el implante de un brazo biónico que le permite doblar el codo con la mente.

(Os he dejado enlace a la versión digital del periódico, por si no os fiáis, pero lo podéis ver en el País de papel)

Pues resulta que después de leer este titular, me puse a pensar en la mente y sus posibilidades. Eso que todos hemos oído alguna vez de que solo utilizamos un 10% de nuestro cerebro. No creáis que me puse a filosofar sobre los niveles de estupidez que podríamos alcanzar su utilizáramos más, si con el 10% estamos como estamos. No. La verdad es que hoy estaba un poco cansado y me he quedado en la «primera pantalla», es decir, en el nivel elemental, el de la propia noticia: Doblar el codo con la mente.

Me quedé pensando en cómo sería eso, si sería posible y, como no tenía mucho más que hacer, pasé a la fase experimental. Me puse a mirar fijamente mi codo, me concentré al máximo y comencé a pensar repetidamente «Dóblate. Dóblate». Enseguida me di cuenta de que el lugar donde estaba no era el apropiado para tales experimentos, así que me senté en el sofá (más propenso a la relajación) y comencé de nuevo. «Dóblate. Dóblate»

Es posible que penséis que, al estar en el sofá, me quedé dormido y soñé lo que viene a continuación. No tengo pruebas documentales (vídeos), pero tenéis que creerme. Como muchos ya habréis adivinado, ¡el codo se dobló! Y no solo eso, sino que después ¡volvió a su posición original! Juro que no le toqué con nada, fue solo con la mente.

Y es que es asombroso el poder de la mente humana, que lo mismo puede doblar un codo que escribir todo este cúmulo de tonterías. Y eso sin entrenamiento, que si estudias la carrera de Periodismo, puedes llegar incluso a escribir titulares de «El País».

Increíble.

Crónica Siete

11 septiembre 2006

El Planeta Tierra es esa bola que flota en el espacio y que esta recubierta en un 75% de su superficie de agua. El Planeta Mundo, en cambio, es esa bola que flota en el espacio, recubierta en un $$% de su superficie de campos de golf y en la que el agua es un bien escaso. Una vez hechas las presentaciones pertinentes, comenzamos con la crónica del día, que hoy viene irremediablemente marcada por la fecha.

Hecho 1. El 11-S.
Es evidente que, al menos para los occidentales de mi generación, al escuchar «oncese», «11-S» u «11 de Septiembre», nuestro cerebro se pone en Modo Recuerdo (o Mode Remember, como ponen las instrucciones). Y así ha sido una vez más. Hoy todos hemos recordado aquellas imágenes de aviones, torres y escombros. Mi cerebro, en cambio, debido a su avanzado deterioro y su proximidad a la disolución, ha recordado especialmente las imágenes en las que se veía a personas humanas saltando desde el piso cincomil, con la vana esperanza de salvar la vida. Todos imaginamos el grado de desesperación que se tiene que alcanzar para hacer algo que, en otras circunstancias, sería calificado sin ninguna duda de «estupidez». Y lo curioso es que no solo lo imaginamos, sino que lo comprendemos. Es por ello que ver o recordar esas imágenes no se nos hace extraño. Nunca nos ha ocurrido, pero sabemos que el único objetivo a corto plazo de aquellas personas era «salir de allí», salir como fuese, incluso «arriesgando» su vida saltando desde la mesosfera.

Hecho 2. La otra cara de la moneda.
Todos hemos escuchado, pronunciado e incluso escrito alguna vez la expresión «la otra cara de la moneda». No solo la hemos utilizado, sino que la mayoría de nosotros (incluido un elevado porcentaje de los que han cursado la ESO), sabemos lo que significa. Precisamente después del 11-S, esta expresión está perdiendo terreno frente a «daños colaterales» ya que, sin ser sinónimos, tienen significados similares. Yo, que como objeto probabilístico siempre he preferido el dado, propondría la expresión «una de las otras caras del dado», ya que la experiencia me dice que las cosas no se reducen a dos lados opuestos. Pero en el caso que nos ocupa me parece mucho mas interesante la expresión «la misma cara de otra moneda» que, al no existir en nuestro vocabulario, no somos capaces de distinguir en la vida real.

Hecho 1 + Hecho 2 = Hecho 3. La misma cara de otra moneda del 11-S.
Nunca se nos ocurriría pensar que a las puertas del WTC hubiera personas pidiendo la documentación a los que salían, ni jefes diciéndoles «Tú vuelve a entrar, que estás en horas de trabajo». Nos parecería una locura que alguien dijera «ya no puede salir más gente, que los hospitales están llenos» y colocara patrulleros armados para devolver al interior del edificio a aquellos que se saltaran la norma. Y nos parecería una locura a pesar de que lo estamos viendo todos los días en nuestras costas. En las últimas semanas hemos oído decir que en Canarias (y en España) ya no cogen más inmigrantes, que los que vengan serán devueltos. No nos damos cuenta que arriesgan su vida en pateras, cayucos y alambradas, porque su único objetivo a corto plazo es «salir de allí». No comprendemos su desesperación a pesar de que los vemos «lanzándose al vacío». No somos capaces de comprender que África es un edificio en llamas amenazando derrumbarse debido al hambre, el SIDA y las guerras. O quizá no queremos comprenderlo para no tener que aceptar que África sufre un ataque terrorista del que somos culpables, que no existe un 11-S africano porque no es un ataque terrorista puntual, con fecha que podamos recordar, sino que es un ataque terrorista continuo, todos los días del año. Están condenados a muerte y solo sabemos decirles «Lo siento, aquí ya no cabe más gente. Vuelve a entrar a la Torre Sur».

Puto Planeta Mundo.

Aviso Importante

26 agosto 2006

Debido a las últimas noticias que han salpicado nuestros informativos, periódicos y demás utensilios que las personas normales suelen usar para informarse (craso error, por otra parte) y para evitar posibles confusiones, me veo obligado a deciros que:

El Planeta Mundo sigue siendo un planeta

Además, en solidaridad con nuestro querido Plutón, hemos establecido la PP-PP, que no es ningún partido político al cuadrado (afortunadamente), sino la «Plataforma Pro-Planeta Plutón» que tiene por objetivo la reconsideración de los miembros de la IAU y su retractación de semejante despropósito.

¡¡Plutón es un planeta!! De toda la vida. Así me lo aprendí yo…

PD: Aunque esta entrada no cuenta como crónica ni es válida para la serie de números que marca su periodicidad, podéis contestar dejando vuestros mensajes de apoyo. Muchas gracias.

Crónica Seis

6 agosto 2006

Después de mi última crónica, he sentido un pánico horrible a que esto se conviertiera en un Reality-Blog. Afortunadamente, no va a ser así por el momento, ya que la crónica de hoy, sobre los números, llevo un tiempo posponiéndola. Vamos a ello:

Mientras en el Planeta Tierra los continentes se han ido separando poco a poco, dando lugar a parajes tan imponentes como el Himalaya, el Planeta Mundo ha evolucionado mucho más rápido, por lo que las consecuencias no tienen los cimientos tan sólidos. Una de estas consecuencias es la aparición, y posterior aplicación, de los números.

Básicamente, los números son como un ajedrez en manos de un niño de tres años: Son muy bonitos pero no sabes utilizarlos. Aún así, igual que el niño «juega» con el ajedrez (lanza las piezas, las amontona, hace torres…), nosotros «utilizamos» los números. Por ejemplo, se sabe que después del dos viene el tres, etc y que cada número es mayor que el anterior. Eso tiene una clara utilidad práctica: Contar.
Parece fácil, pero lo cierto es que las técnicas para hacerlo no han mejorado mucho y podría decirse que aún contamos con los dedos. No está mal si quieres contar cuantos días tiene una semana y cuantas tonterías van en esta crónica, pero en el momento en que no nos llegan los dedos, empiezan a verse las deficiencias de este método, dando lugar a manifestaciones de tres mil personas, ciento-quince-mil o aproximadamente dos millones si los ves desde arriba.

Ayer pude escuchar en la tele que unos 6 millones de medusas avanzaban hacia la costa. Parece una película de terror, pero al parecer es cierto. Como no he podido averiguar si el recuento lo hizo «El País» o «La Razón», no voy a comentar mucho más de esta noticia, aunque parece claro que son un egg.

También ayer pude leer que «Un hombre mata a su mujer de 174 puñaladas y un corte en el cuello y luego se suicida con 90 cortes y puñaladas en las muñecas, cuello, pecho y abdomen». Ignoro cómo saben que eran 174 y no 175 con dos en el mismo lugar, pero si las ha contado Grissom, me lo creo.

Y, por último (al menos por hoy), está el uso de los números que más me gusta. Como ya dije antes, se sabe que el tres va despues dél dos, pero más importante aún es que el tres es mayor que el dos. A medida que vas contando, los números van creciendo. Esto puede parecer una banalidad, pero nos permite comparar cosas y establecer una relación de mayor-menor entre ellas. Si una cosa es más grande, el número asociado es mayor. De igual forma, si un delito es más grave, la condena a cumplir es mayor. Por ejemplo, si matas a alguien de una puñalada, el delito es menor que si la matas de 40 puñaladas. Así, si por una puñalada te caen 3 o 4 años por asesinato, con 40 puñaladas es un asesinato «con ensañamiento» y te pueden caer 50 o 60. Si eres malo-maloso, y haces eso muchas veces, puedes llegar, por un lado, a condenas de 3516 años o 3 cadenas perpetuas consecutivas, y por otro, a manifestaciones de personas pidiendo el cumplimiento íntegro de las penas.

…Y el Planeta Mundo sigue creciendo y creciendo, como el Himalaya.

Crónica Cinco

8 julio 2006

Como habréis podido adivinar, este cuaderno de notas llamado «Crónicas del Planeta Mundo» en realidad trata de la estupidez (y las estupideces que comete) el ser humano. Y como nadie nos libramos, hoy (que tocaba crónica) he cometido una estupidez, de modo que hoy (sin que sirva de precedente) hablaré de mi.

Hace unos días cometí la estupidez de olvidarme (en realidad no me olvidé, solo se me pasó la fecha) del cumpleaños de mi mejor amiga. Lo cierto es que tengo excusa (justo cumple años cuando estoy mas liado), pero no sé si es una excusa muy válida. En cualquier caso, no es esa estupidez la que quería relatar, sino la de esta mañana. No sé exactamente por donde comenzar, así que, como dicen en las películas, comenzaré por el principio.

Y el principio es que esta mañana se me planteó el dilema de enviar un SMS o no enviarlo. Yo sabía que no debía enviarlo y no quería hacerlo, con lo cual la decisión estaba clara pero, aún así, me lo estuve pensando un rato. Al final, cansado de debatir conmigo mismo los pros (ninguno) y los contras (todos), decidí echar balones fuera y obligué a tomar la decisión a una moneda de 50 céntimos. El trato era: Cara, lo envío; Cruz, no lo envío.

Cara.

Escribo el mensaje y antes de darle a «enviar», recojo la moneda del suelo. Resultó ser una moneda francesa que, vista desde lejos, no se distingue bien la cara de la cruz (al menos yo no distinguí) y era cruz en vez de cara. Así que ahí estaba yo, con el teléfono y el SMS ya escrito en una mano, una moneda mostrándome el número 50 en la otra, y mi cabeza en el inicio de la historia. Lo envío o no lo envío.

Guardé el teléfono pero no borré el mensaje, con la intención de aplazar la decisión. A la media hora o así, recordé a Josephine Potter diciendo «El ser humano nace, muere y comete un montón de equivocaciones entre medias». Me dije «A la mierda». Saqué el teléfono, busqué el mensaje y le di a enviar, todo ello en unos 10 segundos.

Por increíble que parezca, el teléfono me respondió: «El mensaje no se ha podido enviar». Volví a intentarlo y obtuve la misma respuesta. Por lo visto, no era el único que no quería enviarlo. Primero la cruz de la moneda y ahora el teléfono. Parecía una conspiración para impedirme hacer lo que yo no quería hacer. Y fue entonces cuando lo vi claro. No importaba que todo, incluso yo mismo, estuviese en contra: Al final enviaría el mensaje.

Y así fue. Descubrí el error (hace algún tiempo, añadí un asterisco a ese número de teléfono para evitar hacer tonterías como la de hoy, de forma que si por error o privado de voluntad intentaba llamar, no fuera posible la conexión. En aquel momento no pensé que el asterisco se podía quitar) y lo deshice para cometer un error mayor. El teléfono solo me dijo dos palabras: «Mensaje enviado», más de las que yo mismo pude decirme: «Estúpido».

Bienvenidos al Planeta Mundo.

Crónica Cuatro

18 junio 2006

Sería demasiado fácil comenzar esta crónica preguntando qué opinaríais de miles de hormigas que se juntan en un espacio reducido de unos 200 cm2, en torno a otras 22 que, de manera aleatoria, cogen un grano de arena, lo llevan de un lado para otro, se lo quitan unas a otras, lo recuperan… para, al cabo de 90 minutos, dejar el grano de arena en cualquier sitio y dispersarse. Repito: sería demasiado fácil, así que no voy a hacerlo.

Tampoco voy a continuar la crónica hablando de esas tres o cinco personas que aparecen por el hueco del aire acondicionado de un banco mientras que la policía, que ya sospechaba algo, les estaba esperando. El juez, para no caer en el error de declarar culpables de un delito gordo a tres inocentes que simplemente pasaban por allí, les ha dejado en libertad y, como mucho, les acusará de «intento fallido» de robo. Y es que robar, lo que se dice robar, no robaron nada y no sabemos con seguridad si el hecho de que hubiera tres Geos apuntándoles con un rifle tuvo algo que ver. Repito: No voy a hablar de ello en esta crónica porque no hay nada confirmado.

Y, por supuesto, me niego a hablar de esa pequeña zona (dentro de la zona amarilla que llamamos España) que dicen que su zona no es amarilla-amarilla, sino tirando a anaranjado, y que se merecerían un trato aparte. Hoy están votando para decidir el color. O algo así pero, repito: me niego a hablar de ello.

Pudiera parecer que hoy estoy negativo pero tampoco. Lo que ocurre es que hoy no hay ningún tema del que hacer una crónica, pero como la serie de números que marca la actualización de este blog (o lo que sea) dice que hoy toca… pues hoy toca. Claro, ¿quién soy yo para negarme si la serie la hice yo?

De modo que esta crónica servirá únicamente para aquellos (uno o ninguno) que estéis intentando averiguar el término general an de la misma. El nuevo dato es un 14 que corresponde (última vez que doy esta pista) al 114.

Pasadlo bien.

Crónica Tres

4 junio 2006

Una nueva crónica y un nuevo dato para todos aquellos que estáis intentando averigüar la periodicidad de las mismas. Os recuerdo que de momento, la serie es 0-13-71- Como 3 datos son insuficientes, os dejo además una pista: NO es una serie creciente, aunque lo parezca, es decir, el próximo número puede ser menor de 71 (de hecho, lo es). Como no podéis negar que la pista es buena (ya sabéis que tenéis que pensar en Módulo n), seguimos con la crónica de hoy que (apuesto a que esta serie SÍ la habéis pillado) se titula «Crónica Tres».

Mientras en el Planeta Tierra el agua es inodora, incolora e insípida, en el Planeta Mundo decimos «que rica está esta agua» (incluso «que rica está estE agua»), y cosas similares. Es ese Planeta, lleno de países de colores y personas como hormigas, el que observamos desde aquí cada cierto tiempo, y la observación de hoy nos lleva irremediablemente a la zona amarilla que ya ha quedado definida como España. En ella, esos tipos que llamamos políticos siguen añadiendo páginas a la que será, cuando todo esto se funda, una de las mayores obras de la Humanidad, no en cuanto a calidad artística o literaria, sino simplemente en volumen, que no es otra que la «Gran Antología de las Estupideces». Y digo una de las mayores, en vez de la mayor, porque esos otros tipos que conocemos como periodistas parecen empeñados en escribir la suya propia y, como estos últimos tienen «estudios», parece que llevan las de ganar.

Todos sabemos cual ha sido la «noticia» más importante de estos últimos días. Seguramente todos estemos ya hartos, no solo de verlo en los telediarios y otros programas, sino también en los periódicos, revistas y conversaciones de bar. Me refiero, claro está, a Yako, ese golden retriever al que se le han negado las visitas de su ex-dueño. (Más información aquí) Desde nuestro punto de vista a miles de kilómetros de altura, que nos permite una visión global pero sin perder los detalles, hemos podido ver como cientos de periodistas se asentaron a las puertas de su residencia esperando que se produjera la noticia. Esta no se producía pero, como les estaban pagando por estar allí a la puerta, para disimular (por lo menos ante sus familiares) el hecho de que no estaban haciendo nada, enviaban sus crónicas puntualmente. Evidentemente, estas crónicas eran del tipo: «Yako ha dormido bien, dentro de la gravedad», «No hay novedades, pero seguimos esperando» y todas esas tonterías que hemos oído bajo el disfraz de «Noticias».

Lo que más me llama la atención del Planeta Mundo, y lo que me impulsa a escribir estas crónicas, es el hecho de que, mientras estamos sumergidos en él, no nos damos cuenta de la cantidad de tonterías y estupideces que nos rodean y de las que nos rodeamos. Quizá es por eso que apenas ha trascendido uno de los hechos más lamentables que han sucedido en los últimos tiempos, que no es otro que ese rótulo en CNN+ anunciando la sentencia sobre Yako cuando aún no se había producido. Y la manera de «arreglarlo», que no fue otra que «pidiendo disculpas» por haber dado una noticia falsa, sin haberse asegurado antes. Señores de CNN+, sabemos perfectamente que todos los periodistas estábais en la línea de salida de los 100 metros lisos, esperando el disparo para ser los primeros en salir. No valía ser segundos, por eso no había dos o tres periodistas, sino cientos, porque lo importante no era dar la noticia, sino darla los primeros. Lo único que pasó fue que salistéis antes de que sonara el disparo. Eso, en las Olimpiadas se llama «trampa» y en el periodismo debería llamarse «patética-muestra-de-los-caminos-que-ha-tomado-el-periodismo-en-la-actualidad». Y no tiene justificación alguna, a pesar de que un individuo llamado Hilario Pino, que es lo que el índice de profesiones define como «presentador de informativo», dijera en una entrevista, quasi-textualmente, que el hecho de que Yako ocupara gran parte de los telediarios, cuando hace solo 5 años fuera impensable, se debía a que era algo que «interesaba a la gente», y un informativo tenía que «hacerse eco de las preocupaciones de la población».

Señor Pino, sus palabras me plantean dos dudas. 1) ¿Quiere eso decir que el intento fallido de robo en un supermercado de Atlanta GRABADO POR LAS CÁMARAS DE SEGURIDAD y del cual LES OFRECEMOS LAS IMPACTANTES IMÁGENES interesa a la población? o 2) ¿Significa que, dado que una parte de la población está interesada en saber qué ocurrirá en el siguiente episodio de «Perdidos», nos lo van a contar en su informativo antes de emitir el capítulo? Y eso por no hablar de la Gran Pregunta: ¿De verdad esa mezcla de Salsa Rosa, Noche de Impacto y Ankawa puede seguir llamándose «Informativo»?

Como puede Usted ver, me interesan esas respuestas, y mis lectores las querrán en la Crónica Cuatro, así que espero que en uno de sus próximos «Informativos» nos dedique unos segundos y se haga eco de nuestras preocupaciones.

Atentamente.

Crónica Dos

25 marzo 2006

Llegados a este punto (segundo día de la tregua de ETA y decimotercero desde que escribí el último mensaje), la pregunta es evidente: Estas crónicas, ¿tendrán un carácter semanal, diario, mensual… quizá anual? Es más, ¿tendrán siquiera alguna periodicidad? La respuesta, también evidente, es «No lo sé», pero mentiría si dijera eso. Lo cierto es que no solamente lo sé, sino que lo tengo clarísimo. El problema, queridos lectores, es que la irregularidad de estas crónicas viene dada por una serie de números tan compleja y tan absurda que solo puede existir en la mente de un aspirante a matemático, por lo que no puedo haceros partícipes de tal información. Tendréis que abrir este cuaderno sin saber si habrá cadenas de ceros y unos que vuestro ordenador os mostrará como palabras, o si simplemente estará la cadena de ceros que entendemos como página en blanco. Siento decepcionaros, pero es la única forma de que os llevéis una sorpresa como la que habéis sentido hoy al ver este segundo mensaje. Ya sabéis, «La rutina acaba con el amor». Pasemos, pues, a nuestro segundo encuentro:

En estos últimos días hemos asistido a unas cuantas noticias que han llenado nuestros telediarios e incluso nuestras conversaciones. Algunas de ellas nos han hecho mirar hacia el pasado. Otras, nos hacen mirar al futuro, con esperanza o pesimismo. Por mi parte, he intentado seguir viendo este Planeta Mundo desde ese punto de vista tan alejado que lo que se ve es el Planeta Tierra.
Imaginad que estáis en esta mi nave espacial, desde donde podéis ver todo el Planeta Mundo, con sus zonas verdes, azules, amarillas y rojas separadas por líneas que llamamos fronteras. Imaginad que podéis ver a todos y cada uno de los seres humanos que lo habitan de un vistazo, sin tener que mirar de cerca y verlos de uno en uno o en grupos de 20. Vemos a los 6.000 millones de seres humanos en el mismo encuadre, yendo todos de un lado para otro, cada uno de ellos con su vida, sus preguntas y sus respuestas. Vemos que hay zonas de distintos colores, pero todas agrupadas en algo que llamamos África, donde sus habitantes mueren de hambre, de SIDA, en guerras de las que ni siquiera tenemos noticias… Vemos otro agrupamiento de zonas de distintos colores que llamamos América del Sur, en la que los niños no juegan a la guerra, sino que trabajan en ella, mientras sus mayores viven en la miseria, pero mantienen la esperanza de tiempos mejores. Más al norte llegamos a una zona de color azul que llamamos EEUU, que no voy a comentar por el momento, pero en esta zona de color azul vemos un punto negro y, a su lado, una palabra: «Houston». Como seguimos manteniendo en nuestra visión a los 6.000 millones de habitantes, vemos que en ese punto llamado Houston, unos cuantos de ellos se mueven agitadamente y transportan a otro de ellos en una camilla. Ese «otro de ellos» es una persona que, en una zona amarilla que llamamos España, es conocida por el nombre de Rocío Jurado. Está muriéndose, y eso parece que preocupa a gran parte de estos individuos. Un poco más al este encontramos otra zona amarilla en la que todos los días mueren, cuando menos, entre 15 y 20 personas en una guerra que acabó hace 3 años. Muy cerca hay una zona que gracias a las leyes de la óptica vemos como verde, pero que en realidad es de color azul y amarillo a la vez. En ella, los habitantes de la zona azul quieren acabar con los de la zona amarilla para que el país no sea verde ni amarillo, sino solo azul y se llame Israel, mientras los de la zona amarilla hacen lo propio para que la zona sea solo amarilla y se llame Palestina.El viaje es interesante y nos quedan aún muchas zonas y acontecimientos. Por ejemplo, mientras en un punto del planeta contemplamos la muerte de un individuo llamado Milosevic, y unos cuantos humanos que llamamos políticos se lamentan de que muriera sin ser juzgado, en otro lugar bastante alejado podemos ver a un tal Pinochet desayunando y viendo la tele. Asimismo, mientras en una zona azul llamada Francia las condiciones de vida son tan penosas que los jóvenes tienen que rebelarse contra su gobierno para poder vislumbrar un futuro, en la zona amarilla colindante que antes llamamos España, los tiempos son de una bonanza tal que es el gobierno el que tiene que rebelarse contra los jóvenes para vislumbrar ese futuro.

A pesar de que me gustaría seguir en este viaje con vosotros, un ser extraño llamado Morfeo tira de mis párpados hacia abajo y por momentos consigue ser más fuerte que yo. Me resisto, pero intuyo que el final está cerca, de modo que voy a declarar una «tregua permanente» e irme a dormir. Muchos de los pocos que habéis llegado hasta aquí me lo agradeceréis.

Introducción y Crónica Uno

12 marzo 2006

Imaginad un grupo de 25 o 30 hormigas que vienen de diferentes direcciones y se reunen en un espacio de unos 15 centímetros cuadrados. Imaginad que durante 2 o 3 horas no se mueven de ese espacio, 25 o 30 hormigas quietas, excepto una que se mueve por entre las demás. Imaginad que, de repente, todas salen de ese espacio de 15 cm2 y empiezan a dar vueltas como locas por un espacio mayor, pongamos por ejemplo 100 cm2, pero a la media hora, vuelven todas al espacio inicial de 15 cm2 y quedan ahí quietas durante otras 2 o 3 horas. Imaginad que, al cabo de ese tiempo, vuelven a salir de ese espacio, pero esta vez se esparcen en todas direcciones, cada una por su lado.
Llegados a este punto, uno empezaría a pensar que las hormigas se han vuelto locas, pero no. En el Planeta Mundo, si cambiamos las hormigas por humanos, a eso le llamamos escuela o, en el mejor de los casos, trabajo.
Espero que con este ejemplo gráfico quede más claro qué es el Planeta Mundo, porque voy con mi primera crónica:

En el telediario de hoy han dicho que hay muchos matrimonios de conveniencia, esto es, españoles que se casan con extranjeros. Unos consiguen dinero y los otros los «papeles». Al parecer esto es ilegal porque en el Planeta Mundo hay una especie de lineas que dividen los mapas de los atlas en zonas de distintos colores, que solemos llamar «países» y, si estás en una zona azul, no es tan fácil pasar a una verde. Como el asunto comienza a ser grave, se van a tomar cartas en el asunto. De momento, no han permitido la boda de unos cientos de parejas porque son «sospechosas». ¿Cómo se sabe que son sospechosas? Pues por lo visto, si te vas a casar con una persona que es de una zona de distinto color, os meten en habitaciones separadas y os hacen preguntas del tipo «¿Dónde os conocisteis?», «¿Cuántos hermanos tiene (el otro)?», «¿Qué música le gusta?». Así, si las versiones no coinciden, se supone que no se «aman», que ese matrimonio es de conveniencia.
Idea genial, pero deberían aplicarla también a los millonarios de 80 años que se quieran casar con modelos de 22. Lo encierras y le preguntas: «¿Ella fuma?». Fácil, ¿verdad? Pues con eso nos ahorrarían un montón de dolores de cabeza al resto de los humanos, por no hablar de la cantidad de modelos de 22 que estarían disponibles para personas que practican las matemáticas con su sueldo y los días del mes.


A %d blogueros les gusta esto: